Judiciales y Policiales
Horror en la selva

Inicia el juicio contra el cacique que habría descuartizado y quemado a su pareja para ocultar el crimen

El caso se destapó después de que la familia de la víctima denunciara su desaparición.

Cinco años después del macabro femicidio que conmocionó a la provincia, comienza el juicio contra Marcelo Núñez, un cacique guaraní acusado de asesinar, descuartizar e incinerar a su pareja, María Solange Diniz Rabela, de tan solo 22 años.

El proceso oral se llevará a cabo este martes 18 y miércoles 19 de junio, en el Tribunal Penal Uno de Oberá, y podría terminar con una condena a prisión perpetua.

Durante la pandemia, mientras el país entero se encontraba paralizado por el aislamiento, la joven fue brutalmente asesinada dentro de la comunidad mbya guaraní Tarumá Poty de San Vicente.

El principal acusado, conocido también como Claudio, era el líder del asentamiento y pareja de la víctima. Según la hipótesis de la Fiscalía, Núñez habría aprovechado el contexto sanitario para construir una coartada: dijo que María Solange había muerto por COVID-19 y que la había incinerado siguiendo supuestas recomendaciones médicas.

Sin embargo, los investigadores desbarataron rápidamente esa versión. El cuerpo de la joven fue hallado mutilado, parcialmente calcinado y enterrado de forma clandestina. El hallazgo lo hizo la propia comunidad, pero no fue casual: se produjo luego de días de silencio, evasivas y obstáculos por parte de los habitantes de la aldea. La madre y el padrastro de la joven habían intentado ingresar al lugar para saber qué había ocurrido, pero se encontraron con una barrera humana que les negó toda información.

Los jueces Francisco Aguirre, Horacio Paniagua y Julio Carvallo (este último en calidad de subrogante) estarán a cargo de evaluar las pruebas y testimonios que se presentarán durante las audiencias.

El fiscal David Ezequiel Augusto Milicich encabezará la acusación, mientras que el defensor del cacique será el abogado Jorge Zabulanez. Además, para garantizar el debido proceso, se convocó a un intérprete guaraní.

La investigación reveló indicios escalofriantes. En la vivienda de Núñez se encontró un serrucho y una manta con manchas de sangre. A pocos metros, se descubrieron restos óseos quemados, una cama calcinada y tierra removida. Todo apuntaba al mismo horror: la joven habría sido asesinada, desmembrada y luego quemada en un intento desesperado por borrar las huellas del crimen.

Tras darse a la fuga, Núñez fue finalmente capturado en la aldea Pai Antonio Martínez, a 40 kilómetros del hecho. Para detenerlo, la policía debió solicitar permiso al cacique del lugar, lo que demuestra las dificultades que enfrentaron las autoridades incluso en una situación tan grave.

El entorno de María Solange asegura que la joven no pertenecía a la comunidad y que su relación con el cacique era reciente. No existían denuncias previas por violencia, pero algunos miembros del asentamiento reconocieron que Núñez les había dicho que ella “murió por coronavirus” y que por eso la había descuartizado, en un argumento tan aberrante como inverosímil.

Ahora, con el juicio en marcha, la Justicia buscará dar respuestas a un caso que expone lo peor del encierro, del silencio comunitario y de la violencia machista. La verdad, después de cinco años, está a punto de salir a la luz.

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