Desde Puerto Piray a Buenos Aires: el sueño de Vidal Obregón de convertirse en abogado
En un país donde la educación pública sigue siendo una herramienta de transformación social, la historia de Vidal Obregón, un joven oriundo de Puerto Piray, Misiones, es un ejemplo de esfuerzo y superación. Con un origen humilde y perteneciente a una familia numerosa, Vidal decidió dar un paso gigante y mudarse a Buenos Aires para estudiar Derecho en la Universidad Nacional de Avellaneda. Hoy, solo le resta presentar su tesis para convertirse en abogado.
"Actualmente estoy estudiando la carrera de Derecho en la Universidad Nacional de Avellaneda, en la provincia de Buenos Aires. Cursé todas las materias y solo me queda la tesis", relata con orgullo Vidal sobre su inicio del sueño universitario.
El camino no fue sencillo. Proveniente de una pequeña localidad del interior de Misiones, mudarse a una gran ciudad como Buenos Aires implicaba un gran desafío. Sin embargo, su pasión por la política y el mundo jurídico lo motivaron a dar este paso. "Siempre me gustó la política y creo que el mundo jurídico, de algún modo, es la mano derecha de la política. Son los entramados jurídicos los que determinan los derechos de los ciudadanos y que se administran desde el punto de vista político", explica.
Fue esa pasión y amor por la política que además del estudio, también se involucró en la militancia: "Milité mucho tiempo en Megafón, una agrupación en línea con el peronismo". Su interés por la política y la justicia lo llevaron a participar activamente en espacios de debate y organización.
Adaptarse a la gran ciudad
Dejar su hogar y llegar a un lugar completamente distinto le representó un gran desafío. "Me costó mucho, pero uno siempre termina acostumbrándose. Lo bueno es que cuando empecé la carrera vivía cerca de la universidad. Pero sí, es hermosa la experiencia".
Entre los aspectos más difíciles de la adaptación, Vidal menciona la distancia con su familia, el ritmo acelerado de la ciudad y la exigencia académica. "Siempre la cosa cotidiana, el colectivo, estar lejos de la familia y siempre tratar de adaptarse a la universidad. También costó en lo personal, el trabajo, la universidad y que la carrera demanda muchas horas".
Una familia numerosa y de esfuerzo
Como muchos estudiantes del interior, Vidal tuvo que enfrentar el desafío económico de mantenerse en la ciudad. "Los primeros dos años me bancaron mis padres. Después, cuando pude laborar de lo que estaba estudiando, lo hice. También he trabajado con la aplicación de Uber, así que imaginate, trabajé de todo", relata.
Vidal proviene de una familia numerosa. "Nosotros somos diecisiete hermanos. Mi papá es jubilado, toda la vida trabajó en el monte, fue capataz en los raleos y también tarefero. Mi mamá siempre fue ama de casa, aunque en su momento también salía a vender productos de la chacra por el pueblo". Con orgullo, menciona que sus padres hicieron todo lo posible para que sus hijos pudieran acceder a la educación. "Todos fuimos a la secundaria, algunos estamos en la universidad".
En su caso, Vidal será el primero de sus hermanos en recibirse. "Mis hermanos han ido a la universidad, pero no pudieron terminar. Quizás por una cuestión económica o emocional, pero han ido. También tengo otro hermano que está en la universidad. De mis hermanos y hermanas, yo voy a ser el primero en recibirme, así que bueno, en lo personal me da orgullo".
Un mensaje para quienes sueñan con estudiar
Para quienes, como él, sueñan con estudiar una carrera universitaria lejos de su hogar, Vidal deja un mensaje claro: "No es una cosa de otro mundo, es siempre cuestión de uno. Los objetivos siempre demandan mucho sacrificio y hay que dárselo. Además, a los sueños hay que trabajarlos mucho. Cuesta mucho, pero no es imposible".
Con un fuerte compromiso por la educación y el esfuerzo personal, Vidal destaca la importancia de la perseverancia. "Cada uno tiene su ritmo. A unos se les hace más fácil, a otros no tanto, pero hay que luchar por el sueño de uno. Tomarlo muy seriamente y trabajarlo porque demanda horas. Más nosotros que venimos del círculo menos privilegiado. Nosotros lo tenemos que dar todo, sin excepción y excusa".
Finalmente, Vidal resalta que el esfuerzo es temporal, pero los frutos son para siempre. "La lucha por el sueño propio no es eterna, pero sí lleva su tiempo. Si uno lo toma con responsabilidad, eso ya es todo. Sin restarle importancia a lo que uno podría atravesar: el sueño, el hambre, el frío, el calor, la sed y muchas cosas cotidianas que hacen replantear el objetivo todos los días. Pero sí, hay que darlo todo hasta llegar al objetivo".
Vidal Obregón está a un paso de convertirse en abogado. Su historia es la de muchos jóvenes del interior que, con esfuerzo y determinación, logran cumplir sus sueños.







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