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Evelyn Korol: de un living familiar a un local lleno de sueños

En agosto de 2020, cuando muchos bajaban sus persianas por la crisis de la pandemia, Evelyn decidió dar un paso valiente.
Quemonino, un local de ropa para bebés, niños y adolescentes en la ciudad de Posadas.
El acompañamiento de su familia y la buena respuesta de los vecinos marcaron el rumbo.
“Nos encanta lo que hacemos, tratamos a cada comprador como nos gustaría que nos traten. Queremos que los chicos se sientan cómodos y felices con lo que llevan puesto”, explica Evelyn.

La joven emprendedora Evelyn Korol abrió Quemonino en plena pandemia. Hoy su negocio de ropa infantil en Posadas sigue creciendo gracias al apoyo de su familia, la confianza de sus clientes y la pasión por acompañar la niñez con prendas cómodas y alegres.

En agosto de 2020, cuando muchos bajaban sus persianas por la crisis de la pandemia, Evelyn decidió dar un paso valiente.

Junto a su familia abrió Quemonino, un local de ropa para bebés, niños y adolescentes en la ciudad de Posadas.

La idea había nacido meses antes, cuando comenzó a comprar prendas para su sobrina recién llegada al mundo.

Ese primer contacto con el rubro despertó una pasión inesperada. “Me gustó mucho y sentí que era el camino”, recuerda.

El inicio no fue sencillo. Evelyn vendía blanquería desde el living de la casa de sus padres, sin experiencia en la gestión de un local ni certezas sobre qué prendas preferirían los clientes.

“Tenía miedo de no poder cubrir los gastos, pero confié en que Dios abría las puertas”, cuenta. La apuesta fue grande: alquilar un espacio en plena incertidumbre.

Sin embargo, el acompañamiento de su familia y la buena respuesta de los vecinos marcaron el rumbo.

Con el tiempo, Quemonino se distinguió por dos claves: la calidad de las prendas
y la atención cercana.

Evelyn asegura que no se trata solo de vender ropa, sino de generar confianza.

“Nos encanta lo que hacemos, tratamos a cada comprador como nos gustaría que nos traten. Queremos que los chicos se sientan cómodos y felices con lo que llevan puesto”, explica.

A la hora de elegir diseños, la emprendedora sigue su intuición: colores vivos, estampas alegres y telas frescas, siempre de marcas nacionales.

La sustentabilidad también está presente en su criterio. “Priorizamos la comodidad antes que lo que está de moda. Preferimos telas nobles antes que sintéticas”, detalla.

El sostén familiar fue fundamental en el camino. Su hermana dejó su empleo para trabajar junto a ella en el local, lo que le permitió a Evelyn continuar con sus estudios en el ámbito de la salud, otra de sus pasiones.

Sus padres, por su parte, aportaron apoyo económico y emocional desde el primer día.

Las historias que nacen en Quemonino refuerzan el valor del emprendimiento.

Evelyn recuerda con emoción a una vecina que compró medias de bebé blancas para anunciar su embarazo a la familia. “Hoy esa niña tiene cuatro años y todavía nos eligen para vestirla. Es hermoso acompañar ese crecimiento”, confiesa.

El presente no está libre de desafíos. “Estamos atravesando el momento más difícil desde que abrimos. Tratamos de reducir gastos, hacer promociones y no perder el ánimo”, admite.

Aun así, la mirada hacia el futuro se mantiene firme. El objetivo próximo es ampliar la propuesta e incorporar ropa para mujeres, un pedido frecuente de las clientas.

Con la experiencia de estos años, Evelyn también busca inspirar a otras mujeres que sueñan con emprender.

Su mensaje es claro: “Confíen en sí mismas. Emprender tiene momentos difíciles, pero también muchas oportunidades. No hace falta empezar con todo, se puede crecer paso a paso, escuchando a los clientes. Disfruten del proceso, aprendan de los errores y celebren cada logro, por pequeño que sea”.

Quemonino es más que un local de ropa en Posadas. Es el reflejo de una historia de coraje, familia y amor por la niñez que se teje día a día en la capital misionera.

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