Hermanos Espacio Sibshops: un lugar que rompió los paradigmas con empatía y calor humano
Dos especialistas del área de la salud mental brindan talleres para hermanos de niños con discapacidad. Se especializaron y formaron para que la atención no se quede solamente en cada paciente, sino en miembros de la familia.
Cuando todo está escrito y funciona de manera lineal, es fundamental dar un paso al costado, enfocarse y romper los paradigmas. Las licenciadas en psicología y psicopedagogía, Nadia Ali y Rocio Sanabria (respectivamente), vieron la necesidad de generar un espacio de contención a aquellos hermanos de personas con discapacidad.
Generaron un lugar lleno de empatía que, mediante distintos talleres, logra ubicar a la familia entera en el centro de todo.
Ambas ejercen sus profesiones desde hace más de una década. Ese tiempo las llevó a conocer personas y entornos específicos, además de poder ver vacíos que podían llenar con acciones concretas.
“Trabajamos juntas y veíamos que había cosas que faltaban. Siempre pensamos en talleres y espacios para la familia y surgió la posibilidad de hacer la formación internacional en Sibshops que es específicamente para hermanos de personas con discapacidad y enfermedades crónicas”, mencionó Sanabria.
En paralelo, sostuvo que durante la especialización, “vimos y sentimos que los hermanos quizás eran los menos mirados. Los padres muchas veces tienen el acompañamiento, pero los hermanos no”, puntualizó.
“La atención y los canales de trabajo están dispuestos, en su mayoría, para el trabajo con los padres. De ahí surge la idea de dar soporte a este espacio que quedaba un poco al margen de todo el tratamiento que se lleva adelante con un niño que tiene un diagnóstico del neurodesarrollo”, remarcó Ali.
Destacó además el papel fundamental que cumplen los hermanos de manera activa durante toda la vida de este niño.
“Hay algo que me marcó mucho desde que empezamos la especialización. Los hermanos son quienes cronológicamente más tiempo comparten con los chicos con discapacidad. Llegada la edad adulta, los padres ya no estarán y ellos continuarán su vínculo”, mencionó la Psicopedagoga.
Por otro lado y con el transcurrir de los talleres, “notamos que estos hermanos muchas veces buscan no generar problemas. Suelen ser muy correctos, maduros para la edad que tengan y sobre todo muy empáticos”.
En esa línea, añadió que “uno muchas veces puede dar por sentado que estos hermanos entienden todo sobre el diagnóstico y los adultos quizás pasamos de largo que tienen la necesidad de respuestas y sus propias preguntas”.
“Este es un espacio que da la posibilidad de expresión para estos hermanos y contar sus experiencias personales que son únicas en algunos casos, pero tienen relaciones comunes", detalló Ali.
Por otro lado, comentó que "si bien los diagnósticos de las familias pueden ser diversos, las cuestiones emocionales se repliegan al hermano que no posee ningún tipo de discapacidad. Se posicionan en un lugar donde muchas veces puede tener sus repercusiones”.
“Acá buscamos validar las propias emociones de estos hermanos. Pudieron salir del discurso de acompañar y entender las diferencias y hablar de aquello que los molesta, que les enoja. En otras relaciones de hermandad, están en igualdad de condiciones, pero en casos con un paciente con discapacidad, su hermano siente culpa por quizás, no tener estos padecimientos”, precisó Sanabria.
En cuanto a las repercusiones, ambas coincidieron en la buena vista por parte de las familias. “Sabemos que es algo innovador y novedoso, pero tenemos las expectativas de poder continuar con los talleres”, añadió Ali.
En paralelo, Sanabria comentó que “después de los talleres, las familias nos comparten mensajes o devoluciones sumamente positivas sobre cómo vuelven los chicos después de los talleres. Para nosotros es sumamente gratificante”.







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