Desde los pasillos de hospitales hasta las canchas de tenis, la vida de Horacio Melo discurre entre dos pasiones que lo definen.
Misionero, médico gastroenterólogo y deportista amateur, Melo marcó un hito: a los 72 años es el número 1 de la Argentina en su categoría y figura dentro del top 40 del ranking mundial ITF.
Del quirófano a la cancha
Melo no siempre alzó una raqueta. Lo hizo recién a los 37 años, cuando muchos creen que es demasiado tarde para reinventarse.
Sin embargo, esa audacia le valió medallas de oro en los Juegos Mundiales de Medicina y Salud: España 2011, Turquía 2012, Malta 2018, Montenegro 2019 y Portugal 2022.
Con disciplina y constancia, su ejemplo demuestra que la vida puede retomar un camino exitoso, incluso comenzando de nuevo.
Para él, el deporte es más que competencia: es medicina preventiva. Con vivencia propia, asegura que le salvó de padecer enfermedades inmunológicas o cardiovasculares derivadas del estrés médico. En su relato, el deporte diario —caminar 30‑45 minutos— es herramienta para mejorar la salud física, mental y emocional.
Un doble compromiso
Melo combina su labor médica con el deporte de alto nivel. Paga sus viajes, paga sus inscripciones: no recibe ayuda económica externa. “Somos nosotros quienes costeamos los viajes”, aseguró.
Su compromiso ejemplifica que la motivación auténtica no necesita grandes auspicios, sólo voluntad y esfuerzo.
Además, entiende que es un referente: “Con esfuerzo se puede lograr. No importa la edad”.
Tiene claro que su historia inspira tanto a jóvenes como a adultos mayores.
Liderazgo y reconocimiento
El reconocimiento llegó desde la Cámara de Representantes de Misiones, por iniciativa de la diputada Alicia Zalesak, junto al presidente del cuerpo, Oscar Herrera Ahuad, y el vice Martín Cesino. Allí lo elogiaron como ejemplo de compromiso intergeneracional.
Hoy, a sus 72 años, Melo no sólo defiende los colores de Misiones, también representa la perseverancia, la disciplina y la convicción de que la salud puede trascender el consultorio.
Frases que muestran su esencia
“El deporte me salvó de tener enfermedades inmunológicas o cardiovasculares”.
“Media hora o 45 minutos diarios… mejora la salud, la calidad de vida, los efectos
cognitivos y hasta la autoestima”.
“Para mí es una gran satisfacción… porque esto es un ambiente totalmente amateur. No ganamos nada. Incluso, somos nosotros quienes costeamos los viajes”.
En síntesis, la historia de Horacio Melo es un testimonio viviente de que la edad no define nuestros límites, sino la pasión y la disciplina.
Médico de vocación y atleta por elección, su ejemplo resuena en Misiones y más allá del deporte, como lección de vida.







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