En el final de su raid por las provincias que acompañaron el Pacto de Mayo, el ministro del Interior, Diego Santilli mantuvo dos reuniones en Misiones.
Por un lado, el funcionario nacional mantuvo un encuentro formal con el gobernador Hugo Passalacqua para avanzar en una agenda de temas estructurales que la provincia considera imprescindibles para su desarrollo. Por el otro, Carlos Rovira, líder y conductor del Frente Renovador Neo, también recibió al ministro y respaldó los planteos que Misiones busca incorporar en el Presupuesto 2026.
La reunión se dio después de la dura derrota del oficialismo en las legislativas por parte del armado provincial de La Libertad Avanza, después de varios meses de coqueteos entre la Renovación y Milei.
La Casa Rosada busca ordenar apoyos legislativos para el Presupuesto 2026 y para el paquete de reformas que pretende tratar en sesiones extraordinarias. En ese mapa, Misiones resulta clave porque, a pesar de la reciente derrota, el oficialismo provincial cuenta con cuatro diputados y dos senadores que el Gobierno nacional necesita para asegurar mayorías.
En el encuentro principal, en la Residencia del Gobernador, con la presencia del viceministro del Interior, Gustavo Coria, y de funcionarios provinciales, Passalacqua detalló los pedidos de la provincia.
El gobernador mencionó la necesidad de que Nación habilite el financiamiento de la CAF para la línea de 132 kV San Isidro–Alem–Oberá, definida como una obra fundamental para reforzar el suministro eléctrico.
También solicitó que el Presupuesto 2026 incluya los aportes y remanentes del Tesoro Nacional adeudados y reclamó la reactivación de convenios firmados durante gestiones anteriores para finalizar rutas, escuelas y viviendas.
Passalacqua insistió además en el pago de la deuda que la ANSES mantiene con la caja previsional misionera no transferida desde 2017, un punto que la Provincia considera crítico para sus cuentas públicas.
A ese reclamo sumó la regularización de los montos pendientes derivados del consenso fiscal y planteos vinculados al agro y la producción, en línea con las demandas del Norte Grande. “Creemos en el diálogo como camino para trabajar juntos por el bienestar de los misioneros y el país”, expresó luego del encuentro.
Santilli, por su parte, afirmó que su tarea es “compatibilizar las agendas de las provincias con la agenda nacional de reformas que lleva adelante el presidente Milei” y agregó que el Gobierno nacional busca que “le vaya bien a Misiones y a los misioneros”, ya que eso se traduce en resultados positivos para el país.
Sin embargo, la principal foto que se llevó Santilli fue con Rovira, ya que el líder Renovador es el conductor real de la política misionera y ninguna medida es tomada sin su visto bueno, incluyendo los votos de los legisladores renovadores.
En ese sentido, Rovira ratificó la voluntad de avanzar en acuerdos parlamentarios que se traduzcan en beneficios concretos para los misioneros, pero también pidió que el ministro traslade a las autoridades nacionales el pedido para que las demandas provinciales sean contempladas en el Presupuesto 2026.
También se planteó la necesidad de incluir los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), mejorar la distribución del impuesto a los combustibles y abordar la situación de regalías de Yacyretá. A esto se sumó la preocupación por la crisis yerbatera y el pedido de que Misiones sea incorporada plenamente en la Hidrovía.
La Renovación manifestó su voluntad de buscar consensos con Milei, como ya lo hizo en sus dos primeros años, donde apoyó los proyectos más polémicos y mantuvo un reclamo de baja intensidad ante la crisis yerbatera.
Precisamente, los productores yerbateros observan con cada vez más escepticismo el vínculo entre la Renovación y Milei, y ya vienen advirtiendo una sintonía entre ambos discursos a la hora de referirse a la solución de las crisis desregulatoria.
Los yerbateros pusieron en duda el inicio de la zafra de verano ante el derrumbe del precio de la hoja verde, un efecto directo de la desregulación impulsada por Federico Sturzenegger.
Unas 30.000 familias productoras anticipan que la actividad ingresa en una fase crítica. Afirman que, tras la desregulación, los secaderos ofrecen entre $160 y $200 por kilo, un valor que no alcanza para pagar impuestos, mano de obra, flete y apenas sostener la subsistencia rural.
Sin embargo, desde Nación, aseguran que la falta de rentabilidad se soluciona buscando nuevos mercados, no regulando la producción. La aparición del ministro del Agro provincial, Facundo López Sartori, en una misión comercial en la India junto a industriales yerbateros, generó más bronca entre los productores, que entienden que esto va en sintonía con la visión del gobierno nacional.
El gobierno provincial sigue reclamando por una regulación en la actividad, pero sin dejar de tender puentes con Milei. El presidente libertario, en cambio, no dio ninguna muestra de solidaridad con los productores afectados por sus medidas.







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