La profunda transformación económica que está llevando adelante el gobierno de Javier Milei empujó a la crisis a varios sectores de la economía misionera.
La tasa de desempleo en Misiones registró un incremento en los últimos dos años y actualmente alcanza el 4,8 por ciento de la población económicamente activa, lo que equivale a alrededor de 12 mil personas sin trabajo, de acuerdo con los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos.
Algunos sectores sufrieron las consecuencias de las políticas libertarias desde el día uno de la gestión de Milei y todavía no logran recuperarse.
Desde finales de 2023 a la fecha, la construcción perdió 91 mil puestos de trabajo registrado, según denunció la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) en la Cámara de Diputados, donde se alertó sobre el "hundimiento" de la obra pública en todo el país, con la pérdida masiva de empleos y el aumento de la precarización laboral.
Misiones no escapa a la realidad nacional con la paralización del sector, mayormente, de obras habitacionales y de infraestructuras edilicias y viales (muchas que no comenzaron y otras que están en proceso) tras la decisión del Ejecutivo nacional de dejar de mandar recursos a las jurisdicciones.
Héctor Vallejos, secretario general de la UOCRA Misiones expuso que el escenario actual representa uno de los momentos más difíciles para la actividad y sostuvo que la situación "no cayó, se hundió prácticamente".
Vallejos recordó que durante el auge de proyectos habitacionales como Itaembé Guazú, Misiones llegó a registrar unos 15.800 trabajadores formales en la construcción.
Sin embargo, aseguró que actualmente el número ronda apenas los 3 mil obreros registrados. "El fantasma de la desocupación vive sobre la cabeza del trabajador constructor", afirmó.
El dirigente gremial explicó que Misiones mantiene cierto movimiento económico gracias al turismo y otras industrias, pero remarcó que la construcción quedó prácticamente paralizada por la falta de obras públicas nacionales. "Lo poco que vemos son obras privadas, emprendimientos inmobiliarios, pero no reemplaza lo que fue la obra pública", expresó.
La pérdida del trabajo registrado no solo impacta en los ingresos familiares, sino también en el acceso a derechos básicos como la cobertura médica y los aportes jubilatorios.
Otro sector sumido en una profunda crisis es el de la producción yerbatera. Los datos oficiales del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) confirman una caída sostenida en la producción de hoja verde desde 2024.
Entre enero y abril de ese año se cosecharon 268.297.370 kilos; en 2025, 174.675.577 kilos; y en los primeros cuatro meses de 2026, apenas 151.910.206 kilos, lo que representa un desplome del 43 por ciento en apenas dos años.
La merma en la producción coincide con las advertencias de los productores, quienes responsabilizan a la desregulación nacional por la crisis que atraviesa el sector. Señalan que los bajos precios de la materia prima y el aumento de los costos de insumos generan pérdidas crecientes en las chacras.
"El costo de producción supera los 400 pesos y nos pagan 200, cuando deberían pagar 700", expresó Hugo Sand, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM).
"Es tremenda la transferencia de recursos del colono a las industrias", agregó al responsabilizar al Gobierno nacional y a las autoridades del INYM.
Por su parte, Jonas Petterson, de la Asociación Civil de Productores Yerbateros del Norte de Andresito, sostuvo que "la caída de producción es la decadencia de los productores y de las chacras, todo por la desregulación nacional. Para revertirlo necesitamos la devolución de todas las facultades del INYM".
En la zona centro, Cristian Klingbeil advirtió que "cada vez se invierte menos en los yerbales" debido a los bajos precios y los altos costos de fertilizantes y gasoil. "Este descuido empieza a golpear los rendimientos y los efectos negativos se sienten con más fuerza en esta zafra", señaló.
Las estimaciones para el cierre del año anticipan que la actual cosecha va a ser una de las más bajas en kilos de los últimos cinco años, algo que se va a terminar de ver entre septiembre y octubre.
La actividad comercial en Posadas enfrenta uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Así lo definió el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, Federico Panozzo, quien advirtió que la actual coyuntura supera incluso a la vivida durante el 2001 por su duración y falta de perspectivas de recuperación en el corto plazo.
La caída del consumo aparece como el principal factor de preocupación. Panozzo remarcó que incluso sectores históricamente estables muestran retrocesos marcados.
"Soy del rubro alimentos y nunca imaginé una caída tan agresiva, siendo el último que debería caer", indicó al describir el impacto generalizado sobre la demanda.
El dirigente sostuvo que el escenario obliga a una reconfiguración profunda dentro de las empresas.
"Todos coincidimos en que esta es la peor crisis, más que 2001, porque dura mucho tiempo y no hay perspectiva de rebote inmediato", afirmó Panozzo a la vez que agregó que el cambio de modelo económico impone una nueva lógica.
"El volumen de ventas va a ser distinto casi para siempre y tenemos que acomodarnos en base a eso", expresó.
Las asimetrías con Paraguay y Brasil afectan especialmente a varios municipios de frontera. A esto hay que sumar la caída en los salarios de los trabajadores públicos, de todos los niveles.
En consumo tampoco parece repuntar como reflejan los relevamientos públicos como privados. El experimento libertario golpea duro mientras los misioneros se preguntan cuánto más tendrán que aguantar.







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