Privatizaciones, deuda y promoción de pedófilos: el pasado que atormenta a Ramón Puerta
Misiones es la provincia más joven del país, pero no por eso carece de memoria. El dolor que causó el ex gobernador Federico Ramón Puerta sigue latente. A esto, se suma la promoción de dirigentes políticos obsoletos (su hijo Pedro) y al condenado por tenencia, distribución y facilitación de Material de Abuso Sexual Infantil (MASI), Germán Kiczka.
En las últimas horas, Ramón Puerta, quien intenta volver de las tinieblas como candidato a diputado nacional, fue increpado en el Aeropuerto por un grupo de mujeres. En particular, lo acusaron de “defender a abusadores” y de “haber vivido siempre de la política sin defender a la gente”.
Para devolverle la esperanza a Misiones, votá lista 186. pic.twitter.com/2DOYmIGgcS
— Ramon Puerta (@ramon_puerta) September 8, 2025
Si bien cuando la noticia del entonces diputado provincial se dio a conocer, Puerta intentó desligarse por completo, al punto de decir en reiteradas ocasiones que no conocía a Kiczka, por más que hasta tenían fotografías juntos.
Lo de Federico Ramón no se queda solo allí, sino que se traslada más atrás. Durante la década de los 90, fue, junto a los hermanos Schiavoni, el encargado de llevar adelante una política de privatización nunca antes vista en la tierra colorada.
El servicio de agua potable, por entonces APOS, pasó a ser Samsa. El Banco de la Provincia de Misiones desapareció y una de las máximas empresas de la tierra colorada, Papel Misionero, pasó de generar 2 millones de dólares mensuales, a tener una reventa multimillonaria en 2023.
Cuando la entidad bancaria recibió el visto bueno del entonces gobernador Puerta y su ladero, Humberto Schiavoni, sacudió a toda una provincia. No solo se trató de los despidos que llegaron de manera automática, sino que también, muchas personas tomaron la drástica decisión de quitarse la vida por perder su fuente de trabajo.
En total, fueron 17 las empresas estatales que el gobierno de Puerta privatizó a mediados de los 9 que desembocó más tarde en la crisis del 2001.
La historia de Papel Misionero fue particular, pero igual de absurda. La empresa producía ganancias que rondaban los dos millones de dólares por mes.
Tras su privatización, Misiones recibió 50 millones de pesos. Esto no representa siquiera una décima parte de lo que podría haber generado durante los últimos 24 años (de haber seguido en manos públicas).
Años atrás, Papel Misionero volvió a ser vendida, pero esta vez, por 250 millones. Esto solo deja una muestra clara: pan para hoy, hambre para mañana.
Son estas (entre tantas) las acciones que el pueblo de Misiones no olvida. Las sombras que provocaron estas medidas que afectaron el futuro de la provincia, hoy se convirtieron en las penumbras con las que deberá lidiar el hombre que endeudó a una tierra pujante.







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