Perfiles Urbanos
Exclusivo de NOVA

Una vida entre motores, el legado familiar y una segunda oportunidad

La historia es increíble de Carlos Lowe.
Verdaderamente su vida está entre los motores.
¡Un lujo!

La historia de Carlos Lowe no se cuenta solo desde los autos ni desde los números. Se cuenta desde el arraigo, la perseverancia y también desde una experiencia límite que lo obligó a frenar (literalmente) cuando la vida lo puso a prueba.

Hoy, con más de 90 años de historia sobre sus hombros familiares, la empresa que lleva su apellido sigue rodando firme y hacia adelante. Y él, desde la recuperación, vuelve a tomar el volante con más determinación que nunca.

Todo empezó con una idea, y se convirtió en legado

La empresa Lowe nació en Posadas hace casi un siglo. Y desde entonces, nunca se fue. Fue creciendo al ritmo de la ciudad, acompañando generaciones, adaptándose a los vaivenes del país, pero sin perder su esencia familiar.

Lo que comenzó como un pequeño emprendimiento, es hoy una firma con peso propio en el mundo automotor. La llegada de la cuarta generación marcó un antes y un después: profesionalización, visión estratégica y una fuerte apuesta por consolidarse como referente regional.

Carlos supo liderar ese proceso con una convicción inquebrantable. En los años ‘90, cuando la alianza entre Ford y Volkswagen marcaba la agenda del mercado, Lowe tomó una decisión clave: incorporar ambas marcas.

Más tarde, apostó todas sus fichas a Volkswagen, y no se equivocó. En 2024, la empresa inauguró la concesionaria más grande del país de esa marca. No fue casualidad: fue trabajo. Fue una apuesta. Fue una visión.

La expansión sin perder lo esencial

Para Carlos, el éxito no se mide solo en autos vendidos. Se mide en empleo generado, en confianza construida, en presencia sostenida. En momentos de crisis, cuando muchos se achicaban, él y su equipo redoblaron esfuerzos.

También lo fue el compromiso con la comunidad. Lowe nunca dejó de ser una empresa misionera, con raíces fuertes y orgullo local. Mientras otras firmas trasladaban operaciones, ellos apostaban a seguir creciendo en su tierra. Hoy, la quinta generación ya comienza a decir presente, garantizando continuidad y visión de futuro.

Un accidente que lo frenó, pero no lo detuvo

Pero la historia de Carlos no está hecha solo de éxitos empresariales. En abril de este año, sufrió un accidente doméstico que lo dejó al borde de la muerte. Una caída grave, múltiples fracturas (siete costillas, dos vértebras) y un pulmón colapsado. Estuvo a minutos de no contarlo. Una vecina, alerta y decidida, fue la primera en asistirlo. Luego, vendría lo que él mismo describe como "una cadena de milagros".

Fue internado de urgencia en el Hospital SAMIC de Eldorado. Allí, el personal médico logró estabilizarlo.

“El SAMIC me salvó la vida”, diría después. Su recuperación continuó en el Sanatorio Boratti de Posadas, donde fue operado y tratado con el mismo profesionalismo y calidez. “Me reconstruyeron y me trataron con cariño. La vida me dio otra oportunidad y estoy feliz por eso”, compartió, emocionado, semanas después.

Una historia que sigue rodando

Hoy, Carlos Lowe se recupera rodeado de afecto y con la misma energía de siempre. La empresa sigue andando, más firme que nunca, pero ahora con una nueva dimensión en su historia. Una que habla de humanidad, de vulnerabilidad, pero también de gratitud y resiliencia.

Volvió a lo que ama: su empresa, su gente, su Posadas. Volvió a pensar en el futuro. Porque si algo dejó claro esta historia, es que los verdaderos motores no son los de los autos, sino los del alma.

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