Desde la adolescencia hasta estos tiempos, verlo en un escenario es una alegría inmensa. Cantante de La Corte del Señor Manga, marcó una época en el país. Tocó junto a los más grandes del género nacional. Además, junto a la banca, grabaron con el mítico Gustavo Gauvry.
Sostenerse en el tiempo como un referente de varias generaciones no es para cualquiera. Es un fiel reflejo de lo que “El Japo” Fleitas vive desde su adolescencia. La música y su familia son su gran motor. Junto a La Corte del Señor Manga recorrieron varios kilómetros que los llevó a grabar con uno de los próceres del Rock Nacional: Gustavo Gauvry. Compartieron escenarios y hasta discos con otros grandes del género durante los últimos años de la década de los 80 y principios de los 90.
@agencianova 🎤🔥 El “Japo” Fleitas: voz y alma del rock misionero Desde la adolescencia hasta estos tiempos, verlo en un escenario es una alegría inmensa. Cantante de La Corte del Señor Manga, marcó una época en el país. Tocó junto a los más grandes del género nacional. Además, junto a la banda, grabaron con el mítico Gustavo Gauvry. Qué opinas? te leemos 👇🏼 . . . #RockNacional #Misiones #MúsicaArgenta #Cultura #MultimediosNOVA ♬ sonido original - Agencia NOVA
El Japo, como lo conocen todos en estas tierras, nació en 1968 en la capital misionera. “Viví hasta los 16 en Posadas, me fui a Buenos Aires, volví con 32 a Posadas. Me casé y tuve mis hijos acá. Luego volví a Buenos Aires hasta que en 2020 regresé definitivamente a esta ciudad”, mencionó el músico.
Respecto a sus inicios con la música, recordó que "como la gran mayoría de los músicos, era un tipo tímido y muy retraído. Entre los 13 y 14 años jugaba al tenis. De hecho, estuve en el ranking nacional. Dejé de jugar a esa edad porque sentía mucha presión, como pasa con los deportes individuales”.
En ese momento, sus padres le compraron una guitarra. Ahí fue cuando comenzó este romance que se mantiene firme. “Me encerré en mi habitación a descubrirla. Ahí empecé a encontrar cosas maravillosas y comencé a romper esa timidez que tenía para comunicarme”, mencionó.
Fleitas explicó que con la música comenzó a generar estados de ánimo. “Cuando empecé a tocar en vivo, me sentí capacitado para romper barreras con la gente.
Subir a un escenario y tocar en vivo fue ese paso que en perspectiva puedo ver. Siempre sentí (hasta el día de hoy) que tengo algo para comunicar. Siempre traté de pensar para qué y por qué estaba en un escenario”, remarcó.
Muchos artistas comienzan a dar sus primeros pasos (o acordes), con la música que se escuchaba en la casa y en varios casos, ajenos al género que más los moviliza. Este no fue el caso del Japo. “Siempre con el rock, desde el primer día. Lo primero que hice con la guitarra fue componer una canción. Con lo poco que sabía me animé a hacer una canción. Después seguí al sacar canciones de León Gieco, de Charly García, del Flaco Spineta y Pappo. Me relacioné de entrada con este género”.
Los primeros escenarios
“Con el Nono (Freaza) tuvimos nuestros primeros recitales cuando teníamos 16 años. Armamos una banda que se disolvió cuando me fui a Buenos Aires”, recordó. Poco después, la vida los volvió a unir. “Nos volvimos a encontrar con el Nono en el año 1988 y como teníamos frescos los recuerdos de aquella primera banda, decidimos armar una más con gente que estudiaba con nosotros como Horacio "El Polaco" Marosek y Pablo Chas”.
“Nosotros con La Corte del Señor Manga comenzamos a tocar en Buenos Aires. Había mucha gente de Misiones como nuestros amigos. Fue muy rápido todo. Para la tercera actuación ya movíamos entre 200 y 300 personas”, señaló, mientras destacaba las dificultades de “difundir todo antes de la llegada de las redes sociales”.
"Metimos ese tema que dice "hay una banda en la cornisa" llamada La Corte Suena, pero que se llama en realidad La Banda en la Cornisa", comentó respecto a la canción que los catapultó al estrellato. “Grabamos esa canción y se empieza a difundir mucho en Posadas, Corrientes y Resistencia”, dijo, mientras mencionó a varios amigos y allegados que le dieron una mano en las distintas emisoras de radio.
Por otro lado, detalló que en Buenos Aires comenzó a sonar de a poquito y “cuando nos dimos cuenta, ya habíamos grabado el tema y tuvimos la posibilidad de ir a Del Cielito Récords”.
Respecto a ese momento, trascendental en la vida de cada uno de los integrantes de la banda, como de la Corte en sí, añadió: “Movíamos algo de dinero mediante las actuaciones que hacíamos, pedimos plata prestada y con eso entramos a grabar. Ahí conocimos a la leyenda viviente de Gustavo Gauvry. Es el mentor de los más grandes artistas de nuestro Rock”.
“Hace unos meses publicó un video inédito de La Corte del Señor Manga. Cosa que nos alegró muchísimo y que ni nosotros habíamos visto desde el año 1992”, expresó emocionado.
Recordó que un amigo músico que vive en Colombia lo felicitó por el video que subió Gustavo. “No podía creer ese video. Lo grabó Gauvry en el estudio y lo guardó durante tanto tiempo y ahora lo sacó”.
Japo y su legado: un vínculo especial con sus tres hijos
Si bien todos viven en Buenos Aires, el Japo tiene una relación muy cercana con Valentino, Savina y Justo. “Viajaré pronto a verlos otra vez para apoyarlos en todo. Trabajan, son sumamente independientes pero siempre estoy para respaldarlos y ayudar con lo que necesiten”, añadió.
En paralelo, sostuvo que “siempre me cuentan lo que hacen. Aprendí a dejarlos vivir, como hicieron conmigo también. No me dieron muchas instrucciones. Está bueno que generen su experiencia, que metan el dedo en el enchufe para saber que realmente la electricidad patea. Hay que hacerlo. Tienen que cometer sus errores y hacer su vida, porque también saben que yo estoy”, precisó.
“Tenemos una buena relación comunicativa. Estoy para escucharlos y para cuando me pidan un consejo, no andar tirando cosas al aire. Dejo que hagan su camino y van todos bien”.
El reencuentro más esperado: La Corte unida
“Nos juntamos con la formación original de La Corte. Estamos muy bien de salud y tuvimos la idea de volver a juntarnos. Comenzó todo con la idea de compartir un asado y después volvimos a reunirnos en una sala de ensayo”.
Así también, explicó que “a partir de ahí se dio un recital que lo dimos en marzo en la Estancia Tierra Soñada. Había muchísima gente y la pasamos genial. Después de eso, no solamente nos ofrecieron otra fecha, sino también nos abrieron las puertas a un estudio”, dijo el Japo.
Adelantó a NOVA que tomaron la decisión de reeditar dos canciones que quizás no tuvieron tanta difusión. “A nuestro criterio son buenas y nos divierten tocar”, señaló.







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