Judiciales y Policiales
Ocurrido en 2018

Posadas: le dieron veinte años de prisión por abusar y privar de la libertad a su pareja

El fiscal Vladimir Glinka describió en su alegato acusatorio “la película de terror” que atravesó una mujer de 32 años.

Luego de tres jornadas de debate oral, el Tribunal Penal 2 de la Primera Circunscripción Judicial condenó a veinte años de prisión efectiva a un hombre por abuso sexual y privar de su libertad bajo amenazas y uso de la fuerza a su pareja, en diciembre de 2018, en un barrio de la zona sur de Posadas.

El hombre de 46 años, técnico en telecomunicaciones y experto en artes marciales, fue condenado este jueves, no obstante, tuvo una denuncia realizada hace once años por una ex pareja, por un episodio de violencia extrema de similares circunstancias, ocurrido en un inmueble de la zona oeste. Sin embargo, poco tiempo después retiró la denuncia penal, radicada en la Comisaría de la Mujer y la causa no prosperó.

Este jueves y ante los camaristas Gregorio Augusto Busse, Carlos Jorge Giménez y Viviana Gladis Cukla, el fiscal Vladimir Glinka describió en su alegato acusatorio “la película de terror” que atravesó una mujer de 32 años.

El fiscal solicitó 24 años de prisión como autor de los delitos de “lesiones leves, privación de la libertad, amenazas y abuso sexual con acceso carnal”, todo agravado por el vínculo preexistente.

“Durante la noche del 22 y madrugada del 23 de septiembre, la víctima fue amenazada por su pareja a punta de machete, se cortaba los pelos del brazos para amedrentarla sobre el filo del arma blanca, la golpeó y abusó sexualmente, hasta que su hermana pudo rescatarla a empujones de esa vivienda”, destacó Glinka.

Agregó, además, que “esta mujer atravesó una situación crítica de violencia de género, que los informes psicológicos confirmaron”, pero también sostuvo que las lesiones fueron constatadas el día que la víctima radicó la denuncia, en una Comisaría de la Mujer UR-X.

De los testigos que declararon en el expediente y en el debate, el fiscal remarcó que una “exjefa de ella reconoció que sufría lesiones y maltratos de su pareja”, que lo supo cuando ella la adoptó como confesora de su dolor.

Coincidió con la denunciante en que la violencia de género era constante, que “cada vez que le quedaban lesiones visibles en el rostro por los golpes, la llevaba a trabajar y la esperaba a que saliera” de la casa de comida donde ella obtenía, por día, los ingresos para darle de comer a sus pequeños hijos.

En cuanto a las lesiones, destacó también que “los médicos que la asistieron certificaron treinta días de curaciones, es decir, por un día de acuerdo a la escala no se imputó lesiones graves”.

El fiscal remarcó que “a esta mujer, el acusado no la dejaba salir a la calle, fueron las hermanas quienes rescataron a la víctima (…) durante una hora y 32 minutos ella lo declaró acá ante el tribunal, describió el miedo que padeció, el miedo a salir de la vivienda por temor a las amenazas de muerte. A tirones, una hermana la arrancó de ese lugar”.

Pese a retirar la denuncia y que la causa no prosperara, participó como testigo la primera mujer que denunció al condenado. Glinka marcó las coincidencias con lo sucedido nueve años después. Así, también declaró la hija de la actual víctima, quien en Cámara Gesell contó las amenazas por parte del condenado. “Decía que con su machete nos iba a cortar en pedacitos a todos, incluso a mi papá”.

Glinka instó al tribunal antes de cerrar su alegato: “Esta vez llegamos a tiempo y no tuvimos que juzgar acá un femicidio. Les pido que no les tiemble la mano como la huella que le quedó a la víctima y vimos acá que no podía sujetar un vaso de agua, por el terror de recordar lo que sufrió”.

Nancy Karina Capli Benítez, una de las abogadas del acusado, solicitó la absolución del encartado por el beneficio de la duda. Sostuvo que no fue allanada la vivienda donde se produjo el abuso y privación de la libertad, que los médicos no constataron lesiones de abuso sexual, que la denunciante mantuvo relaciones consentidas con su agresor y que “ella, sí tuvo miedo o temor, podía llamar al 911 cuando quisiera y no lo hizo”. Y remarcó que a su consideración, el hombre acusado “lleva cuatro años detenido injustamente”.

Sin embargo, a las 13:43 del jueves, el Tribunal halló culpable al imputado. Busse y Giménez coincidieron en veinte años de prisión efectiva. Cukla votó por doce años. Los fundamentos lo aclararían el 29 de septiembre próximo.

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